Pablo Cuervo-Arango, con la huella de África en el corazón

Entrevistas - 21 de enero, 2020

Hace unas semanas nos hacíamos eco del viaje que emprendían hasta Etiopía un equipo de profesionales para grabar un documental sobre la labor de cooperación que la empresa albaceteña “El Cantero de Letur” desarrolla en el lugar. La expedición estuvo formada por el director de “El Cantero de Letur”, Pablo Cuervo-Arango, junto a miembros de Prosonarte, entre los que se encuentran los hellineros Ismael Olivares como director y el fotógrafo Javier Martos, además de Alba Martínez y Pablo Jordán. Allí les aguardaba Juan Cuervo-Arango (organización y logística) y MªJosé, responsable del centro de formación de Meki para mujeres.

Ya de vuelta, todos confesaban que éste, ha sido un viaje que no les ha dejado indiferentes a ninguno, que les ha provocado importantes debates internos, y por eso, en las próximas líneas intentamos transmitir, a través de las palabras de Pablo Cuervo-Arango (al que podremos ver en el documental), las sensaciones encontradas de un lugar que ha dejado una huella imborrable en su corazón y en su cabeza.

Una empresa que cumple 30 años

La empresa, que va a celebrar en este año 2020 el treinta aniversario desde su nacimiento, lleva desde 2001 aportando parte de sus beneficios a la cooperación internacional. Y fue en ese momento, porque fue el primer año en el que no tuvieron pérdidas, fue el primer año en el que obtuvieron beneficios. “Tenemos muy claro que hay que compartir ese resultado positivo con las personas que más lo necesitan. Llevamos 20 años aportando el 10% de nuestro beneficio a proyectos de cooperación internacional. Proyectos repartidos por África, Latino América y por Asia principalmente. A veces proyectos muy diferentes, o un mismo proyecto que necesita continuar con la financiación” detallaba Pablo Cuervo.

Normalmente, como sucede en Etiopía, lo que hacen es colaborar con ONG’s o comunidades que ya trabajan allí, y en las que confían plenamente. Ellos no inician directamente el proyecto porque no tienen los medios. “El Cantero de Letur” lo que hace es dar una aportación económica para poder complementar un proyecto de los que están en marcha o de los que deseen poner en marcha en una zona concreta.

Cooperación en Meki

En Meki (Etiopía), situada al sur de Addis Abeba, el proyecto es para un centro de formación de mujeres del entorno rural, en el que compran dos cabras a cada mujer para que puedan producir cabritos para poder alimentar a su familia, o venderlos en el mercado y generar ingresos para alimentarse. La intención es que con el tiempo esas cabras puedan producir leche para mejorar la nutrición de esas zonas, porque la verdad es que nos hemos venido impactados por la situación.

Pablo explicaba que en esta ocasión han querido ir a verlo directamente porque después de tantos años colaborando, nunca habían sacado tiempo para ir, y querían vivir en primera persona esa cooperación, las sensaciones y conocer la realidad. Una realidad que aunque te la cuenten, no es lo mismo que ir allí y mezclarse y empaparse de la situación real.

Pero Pablo confesaba: “Hemos vuelto todos impactados, muy tocados, ya sabíamos a lo que íbamos, pero no es lo mismo hacerte a la idea que luego verlo allí, y la verdad es que ha sido impresionante. Hemos tenido la suerte de que al centro al que hemos ido nos han tratado fenomenal, y en ese sentido ha sido más fácil para la gente que no conocemos cómo funciona allí la sociedad. Hemos tenido la ventaja que nos han llevado donde está la cruda realidad. Y en el fondo esa es la realidad de África, y hemos venido impactados, la verdad. La relación con el equipo de rodaje ha sido espectacular y hemos hecho un equipo que ha sido más que un trabajo”.

La especial forma de conducir del país Africano

Entre risas, Pablo reconocía que ha pasado muchísimo miedo por la forma de conducir de allí. “En el fondo, lo más peligroso de África no es ni la fiebre amarilla, ni la malaria, ni nada, lo más peligroso es matarse con el coche. La gente conduce de una manera que no estamos aquí acostumbrados, es un caos y milagrosamente no hemos visto ningún accidente”.

Uno de los problemas del avance de estas sociedades es el idioma, pero no solo porque la gente que llega no se puede comunicar, sino porque dentro de Etiopia hay como ocho o nueve dialectos diferentes, y los habitantes de una zona no saben hablar el dialecto de la otra, eso genera un problema gravísimo de desarrollo. La gente está estancada en sus zonas, y normalmente no saben hablar otro dialecto que no sea el suyo.

La sonrisa de los niños

Si hay algo en lo que coinciden todos los que tiene la oportunidad de emprender un viaje de esas características, es en la llamativa y arrebatadora sonrisa de los niños de Etiopía. “Nos quedamos prendados_narraba Pablo_los niños van descalzos, van sucios, van corriendo con ropa vieja y rota, pero los niños están felices y jugando. Además nos ha llamado mucho la atención que los niños no van con los padres, desde que saben andar ya no están con los padres, van juntos y en grupos muy numerosos. Hay muchos niños porque más de la mitad de la población de Etiopía tiene menos de dieciocho años, seguramente porque la esperanza de vida es muy baja. Pero llama mucho la atención la felicidad de los niños y cómo se organizan. También es cierto que hay niños y niñas que desde muy pequeños están trabajando; van a por agua, llevan ganado y esas realidades son bastante duras”.

Mirada Occidental

Para entender lo que sucede en países tan diferentes al nuestro, hay que despojarse de nuestra mirada occidental, sobre todo para entender ciertas cosas. Muchísimas de las necesidades que nosotros tenemos son ficticias, o se nos han creado por el mundo en el que vivimos de consumo, y de un consumo impulsivo. Sin embargo, el director de “El Cantero de Letur” reconocía las carencias reales del país africano, como la alta tasa de mortalidad infantil, o el difícil acceso a la salud y a la sanidad: “Esas sí son necesidades reales, que tengas un niño que te enferme y no lo puedas llevar a un hospital y se te muera, o tengas una hora de camino andando, eso es durísimo y va mas allá de adaptar o no nuestra mirada”.

Las mujeres en el ámbito rural

Otro de los aspectos que les ha llamado mucho la atención, es la situación de las mujeres en la zona rural. “Eso me ha costado poder asimilarlo y creo que no lo voy a entender nunca. Y eso que es cierto que en Etiopía, a diferencia de Oriente Medio y de otras zonas árabes, las leyes teóricamente son “igualitarias” para el hombre y la mujer, pero la realidad es muy diferente”, confesaba impactado Pablo Cuervo-Arango. “Lo que ocurre en la realidad_seguía narrando Pablo_ es que a las mujeres las obligan a casarse a los trece años, que niñas con dieciocho tienen dos o tres críos, y con treinta o treinta y cinco tienen nueve o diez niños. La mujer no pinta nada, está sólo en la casa y para tener críos, y eso sí es terrorífico”. Otro aspecto que le causó un tremendo impacto a nuestro protagonista, es el hecho de que si hay dos hermanos y están casados y uno de los dos muere, la mujer la “hereda” el otro hermano. Pablo expresaba su tristeza por las miradas de las mujeres las zonas rurales: “Estaban hundidas, sus ojos lo decían todo. Afortunadamente hemos conseguido ver un cambio de esas mujeres al formar parte del centro de formación con el que nosotros y otra mucha gente colabora. A esas mujeres les brillan los ojos, les brilla la cara, porque son capaces de trabajar, de salir de casa las horas que sean, de dignificarse en definitiva y sentir que valen para algo más que para criar. Se les nota en la cara, se arreglan, es otra dimensión”.

El resultado final de este documental se verá antes del verano. Han sido ocho días de viaje y demasiadas emociones, pero si la grabación en bruto genera muchísima ilusión y expectativas, el resultado final seguro que no va a defraudar.

“El Cantero de Letur” financia una media de entre nueve o diez proyectos de cooperación cada año. Y es que explicaba Pablo “queremos ir más allá del aspecto puramente empresarial y mercantil que hace falta y es necesario, porque somos una empresa, pero ayudando y mirando más allá en todos los sentidos”.

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